jueves, 8 de julio de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

Entre más institucionalizado, más difícil el cambio

Lo único seguro es el cambio, excepto para el gobierno en México. Desde que recuerdo he escuchado en mi país sobre asesinatos políticos, corrupción, robo de funcionarios y políticos, parcialidades de todo tipo, colusiones para hacer fraudes, y he visto también, e incluso sido parte de eso, una sociedad que a pesar de saber que el personaje que se tiene enfrente es un bandido de muy mala calaña, tiene toda la lana y entonces se le respeta e incluso se le adula. Varios años después, todo está igual. Cuando era pequeña pensaba que algo podía cambiar, después de todo sé que el cambio siempre es posible y que la vida con su correr, siempre puede generar algún tipo de cambio, que en el mejor de los casos será evolución. Yo pensaba en la evolución, pero, varios años después, no la veo por ningún lado. ¿Quién tiene la culpa? pues el institucionalismo, ojo, el de los teóricos, el que habla de que todo son instituciones, incluso la cultura, y que nuestra conducta está moldeada por ellas, léanle más en wikipedia.

Un día nos conquistaron, otro día, con muchos esfuerzos nos liberamos, otro día, creamos instituciones y las reglas del juego, y éstas se fueron moldeando, pero se moldearon a la manera que permitimos inicialmente, y ahí empezó todo, otro día, parte de nuestra población quedó marginada, otro día continuamos haciendo uso del poder y llegando a él de la manera que lo hacemos ahora, corruptamente pues, porque ya no era posible hacerlo de otra manera. No todos somos iguales, claro que no, y no todos los funcionarios públicos tenemos estas mismas usanzas, se puede generalizar pero no totalizar, puedo decir esto de los funcionarios públicos, pero ya no puedo decirlo de los políticos, ahí no hay nada que me indique que no se puede totalizar. Ahí está como ejemplo la película de la Ley de Herodes, después de muchos años de creada, sigue siendo vigente.

Si esto es verdad, México no cambiará en 100 años...lo hará paulatinamente, cuando iniciativas nuevas para generar actitudes responsables estén lo suficientemente institucionalizadas. Mientras tanto hay que buscar la manera de vivir, de crecer, de avanzar, a pesar de estas circunstancias.